Acerca del consultorio
Fundada en la exigencia ética del psicoanálisis y guiada por una atención indivisa a todo aquello que no puede unirnos sin particularizarnos, la práctica aquí propuesta dedica una escucha completa a la persona. Este espacio de expresión es la ocasión de interrogar su vida para construir una mejora concreta y duradera de sus condiciones de existencia.

Trayectoria y orientación
Psicoanalista nacido en Bogotá, realicé mis estudios superiores en Francia. En mi trabajo de consultorio, la persona se beneficia de una escucha a toda prueba y rinde homenaje, a través de la palabra, a las complejidades de su vida íntima.
Centrada en las corrientes freudiana, reichiana y lacaniana, mi tesis doctoral pone la teoría clásica del psicoanálisis en contacto con las últimas tendencias de la antropología y los estudios de género. Estas investigaciones instruyen, en el siglo XXI, una exigencia tética mayor: interrogar el propio lugar en el socius, para construir una salida, en un mundo asediado por la amenaza de las guerras, la crisis climática, la deriva de sentido, la saturación de los medios de comunicación masiva, entre otros.
Escritor en mis ratos libres, mi enfoque clínico se enriquece también con la literatura y el cine, y extrae materiales del análisis de los mitos y del encuentro con el otro.

"No pases por el oasis sin detenerte a beber".
—Otto Gross
Enfoque analítico
El consultorio de psicoanálisis abre un espacio a toda persona deseosa de darse los medios para comprender la situación en la que se encuentra.
La sesión se estructura a partir ya sea de una frase, ya de un recuerdo; se apoya en el stream of consciousness con el fin de realzar al sujeto y esclarecer sus conflictos internos. El tiempo de consulta se inscribe al margen de las exigencias de lo cotidiano; es un momento para volver sobre sí mismo en un lugar seguro, ordenado alrededor de las preguntas que le preocupan, de los pensamientos que le rondan y, a fin de cuentas, de ese sentimiento de que su vida podría ser mucho más plena.
El mío es un enfoque desmedicalizado: no establezco diagnósticos, al uso de la psiquiatría, ni evaluaciones, como lo hacen la psicología y las últimas variantes del conductismo, incluida la TCC. La persona que viene a mi consultorio se sabe ya dotada de todas las facultades cognitivas y de todas las cualidades personales que, con mi acompañamiento, la conducirán a una mejora sustancial y concreta de sus condiciones de existencia.

