Especialidades
Cada recorrido es personal y se despliega según su absoluta singularidad. Las tensiones de la existencia nunca se experimentan de manera abstracta. Los ejes presentados a continuación son prismas a través de los cuales el desamparo, la pérdida de sentido y el "ruido" de lo cotidiano se aclaran y se revelan según las claves propias de la historia de cada uno.
La adicción es esa relación de objeto que se antepone a todo para quien obtiene sus beneficios y sufre sus daños —sustancias, juegos de azar, sexo, Internet o incluso el shopping—. Las claves para superar la dependencia residen en la persona, no en el detalle de aquello a lo que se aferra: toda adicción sirve, en últimas, para enmascarar un dolor urgente. El trabajo con un psicoanalista permite comprender las tensiones subyacentes y construir, a lo largo de las sesiones, una salida.
Se consulta por una adicción cuando,
1 / Una sustancia, una pantalla o un hábito ha tomado más lugar del que se desea.
2 / Se ha intentado dejarlo solo/a, varias veces, sin éxito duradero.
3 / El entorno se preocupa, o ha terminado por cansarse de hablar de ello.
4 / Se siente que esta práctica anestesia u oculta algo más doloroso.
5 /Se quiere comprender por qué, y no solo aprender a resistir.
La clínica intercultural se dirige a aquellas y aquellos cuyos marcos de referencia —la lengua, las creencias, los lazos de familia y de comunidad— difieren de los del país donde viven hoy. No es solo un lugar que se ha dejado atrás, sino referentes simbólicos que es necesario retraducir, a veces a solas. El trabajo en el consultorio ofrece un espacio para expresar esta experiencia, en la lengua o lenguas que convengan, y para recuperar, al propio ritmo, su lugar.
Se consulta en clínica intercultural cuando,
1 / Uno se siente extranjero, todavía, mucho tiempo después de haber llegado.
2 / Formamos una pareja intercultural y queremos que las diferencias funcionen a nuestro favor.
3 / Puntos de referencia culturales, rituales o formas de hacer familia que se daban por sentados ya no tienen vigencia aquí, sin saber por qué reemplazarlos.
4 /El racismo o la mirada del otro pesan más de lo que se muestra.
5 / Se carga, sin saberlo siempre, con el exilio o el silencio de un progenitor o de un ancestro.
Félix Guattari se sorprendía de ver cuán pocos analistas, ante una persona que no encuentra su lugar, cuestionan las circunstancias sociales, económicas y políticas que dan sentido a este hecho. Existen, sin duda, factores externos que contradicen nuestras esperanzas. La sesión se propone como un trabajo de identificación tanto de obstáculos como de apoyos, para diseñar un "mapa" de la circusntancia presente y trazar nuevos caminos.
Se consulta sobre el mundo y sus malestares cuando,
1 / Uno se siente desfasado, sin lograr decir por qué ni respecto a qué.
2 / El sentimiento de que el "sistema" pesa sobre uno y no hay espacio para expresarse en otra parte.
3 / Una sensación de falta de sentido se apodera de nosotros, sin que haya una causa concreta a la que atribuirla.
4 / La actualidad —guerras, crisis climática, incertidumbre— se vuelve difícil de sobrellevar.
5 / Se busca actuar sobre la propia vida sin negar lo que, a su alrededor, no depende de uno mismo.
La relación de pareja nunca es estática: se construye, se transforma, a veces se debilita, a lo largo de las etapas de una vida compartida. Mi consultorio es un lugar para interrogar las dinámicas entre dos personas —la comunicación, el deseo, los relatos de cada uno— y para reconstruir, juntos o por separado, un camino más claro. Una pareja es también un escenario donde vuelven a presentase, a menudo sin saberlo, historias mucho más viejas que dicha relación. El trabajo en el consultorio permite poner palabras a aquello que se repite, se bloquea o se transforma.
Se consulta en vida de pareja cuando,
1 / Damos vueltas en las mismas discusiones, sin resolverlas nunca de verdad.
2 / La rutina lo ha ocupado todo y el deseo parece haberse desvanecido en el camino.
3 / Se desea abrir la relación o experimentar el poliamor, pero se duda o se tiene miedo.
4 / Se han arraigado en la pareja comportamientos hirientes, incluso abusivos.
5 / Sentimos que se avecina una ruptura y queremos atravesarla sin perdernos a nosotros mismos.
Los discursos jurídicos y médicos marcan las personas con categorías al servicio de los poderes en presencia —un auténtico inventario de los cuerpos, cuyo objetivo es la exclusión de las sexualidades y las identidades llamadas no conformes—. Elaborar sus pensamientos y sus afectos a través de la palabra, en un espacio libre de restricciones, puede ser un golpe de zapa contra los cimientos heteropatriarcales de un orden social en vías de transformarse. Es en el júbilo de la diferencia, y no en su guarida, donde el optimismo deja de ser tímido para volverse comprometido.
Uno consulta en análisis queer cuando,
1 / Se busca un espacio donde decir su deseo, su género o su identidad sin tener que justificarse.
2 / El coming out —el propio o el de un ser querido— sacude puntos de referencia que se creían estables.
3 / Una transición (social, hormonal, quirúrgica) se acompaña de preguntas que no se sabe o se tiene dónde plantear.
4 /La mirada o el rechazo del entorno —familia, trabajo, instituciones— deja huellas que se llevan a solas desde hace tiempo.
5 / El deseo, la sexualidad o las relaciones amorosas toman formas que no aparecen en los relatos que nos han sido transmitidos.
No existe una sola manera de "resolver" su masculinidad, como suele decirse. Una doble exigencia parece imponérsenos: sé fuerte, pero sé dulce. El mundo en que el machismo reinaba sin contrapeso ha quedado atrás para siempre. Avanzamos con paso vacilante sin comprender del todo los sutiles desafíos del lugar que ahora debemos ocupar: la responsabilidad de moldearnos según nuevos modelos y la tarea de inventar masculinidades válidas es nuestra.
Uno interroga su masculinidad cuando,





